16 de enero de 2016

diminutillos

181. 

Impostura de importación
a diez jureles el azumbre
sin instrucciones ni garantía
espeso en su podredumbre 
con náuticos gusanos gritando:
«¡no se admite devolución!».

Resultado: costuras al aire
impostado el impostor.
Importa más que el hombre
la mentira que compró.

2 comentarios:

Moisés dijo...

Lo impostado siempre termina por verse. Las costuras y las cicatrices siempre se detectan a la luz del sol.

Un abrazo.

PD: Me ha gustado mucho ese quevediano final: impostado el impostor.

Víctor L. Briones Antón dijo...

¡Ay Quevedo, quevedo! Y su perdido gusto por la acrobacia léxica.
Moisés, sí, lo impostado acaba "cantando", pero hay veces, muchas, que nos negamos a mirar. La huida hacia delante es el recurso más utilizado en estos casos.
Un abrazo para ti también.