22 de abril de 2016

No te aferres

No te aferres a las formas
para crecer el envoltorio estorba
No te aferres a la comodidad del miedo conocido

vale más y cuesta más el que está por conocer
No te aferres ni siquiera a la belleza
ni al placer de la luz puntual
No te aferres a la vida educada
tendrás momentos para el escupitajo
en la cara del avieso que nos parió
No te aferres a nada que te sea ajeno
y respira un poco
que no hay abismo
y tus pies no están para pisar

y tus manos no están para aplaudir o crisparse 
y tus sentidos se cansan de sentir
la versión adecuada a tu pánico
confía en ese otro detrás de tus omisiones 
todo empezará a quedar más cerca 
todo será a tu manera y no a tu amaneramiento 
No te aferres, haznos el favor,
podremos contigo ser uno menos
seguir menguando y desaparecer de la percha del jilguero

2 comentarios:

Moisés dijo...

Fácil de decir, difícil de hacer. Cuando los seres humanos nos aferramos al territorio, entonces surgió la civilización y desapareció el riesgo a la extinción. Casi está en nuestra naturaleza aferrarnos a algo, por eso obtiene la ventaja el que se desaferra.

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, y si lo vemos como un proceso, como un soltar una rama y agarrar la del árbol siguiente...