9 de mayo de 2016

Los tantos tontos



Aspiré a cima de decorado en picado
Aspiré el humo de las ideas manufacturadas
Aspiré alientos que me desalentaron
Aspiré a tanto que olvidé el aire y la poesía
Olvidé aspirar al lienzo callado
Olvide los misterios y estar vivo
Olvidé tener ganas de morir a la intemperie

A tanto que me tose el seso
A tanto que el motor bizquea
A tanto que ya no respiro fuera del fango
Aspiré a algo que no era mío ni era yo
Aspiré a ser uno de tantos tontos olvidados

2 comentarios:

Moisés dijo...

Hay tantos tontos sueltos por el mundo que es como si fuese una plaga tan contagiosa que tiene que ir con mascarilla y con cuidado de no contagiarte. Yo lo intento siempre y me hago revisiones a menudo.

Un abrazo.

PD: Reclaman tu docta opinión en los comentarios de mi blog. Ahí lo dejo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Moisés, lo de docta opinión me he hecho reír mucho. Ahora voy a ver a qué te refieres.

Respecto a los tontos, pues es lo que tú bien dices: revisiones periódicas y observarse a uno mismo para no ser uno más o uno menos, según se mire.

Gracias por pasar.