1 de agosto de 2016

Vergüenza desperdiciada


Puede que un día
cuando ya no existas 
mañana mismo
te percates
de tu plumaje colorido
del sonido impersonal de tu voz
de que no sabes nada
de que solo aprendiste 
a asentir con fuerza
hasta abrirte la cabeza
contra la arista amada de lo real
esa que nadie construyó
pero que a todos nos incluye

Puede que un día
te arrepientas de no haber sido
de no haber tenido mensaje que entregar
y notes la pelota en tus morros
y la ansiedad por el premio
y que tuviste siempre mucha hambre

Puede que un día
cuando ya no te queden más
quieras volver al instante
de la perturbación
de la piel apretando el alma
de la duda golpeando
retornar a la encrucijada 
donde pervertiste el valor

Puede que un día
tarde
muy tarde
quieras bien y te marches

O puede que no pase nada
que vuelvas a no estar
que no notes la vergüenza desperdiciada
y la conciencia en su envoltorio

Quizás solo habrá sido una espera
y nunca sepas donde van los incrédulos