1 de septiembre de 2016

diminutillos

203.

Líbrame señor 
de la tiranía del adjetivo vacío.
Que no se me llene la boca 
de calificativos encadenados.
Líbrame de ser nada
señor.
Usted que parece ajeno a esta batalla
del hombre contra su ideal,
permítame la calma, la curiosidad y el mañana;
Líbrame señor
de los espejos trucados
de los afanes especulares
y de las espectaculares promesas
de la tierra encelada.

2 comentarios:

Moisés dijo...

Por una vez te voy a llevar la contraria... en este mundo tan falto de palabras, tan austero y tan ramplón, casi que prefiero un adjetivo vacío o un espejo trucado a las chorrada que se usan por ahí. Faltan palabras, muchas palabras aunque sean superfluas. Hola que ase?

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Es bueno discrepar,Moisés, pero es que la palabra hueca lo que hace es más daño que otra cosa y si encima va acompañada de una ristra de adjetivos que no califican sino que dejan a esa palabra anclada en lo que ya era pues dime tú que hacemos...
Palabras sí, pero palabras para algo, al menos en lo esencial. Tampoco estoy pidiendo que cuando hables con la vecina de lo bien que te han salido las papas con chocos compongas una oda novedosísima.

Un abrazo o que ase...