31 de octubre de 2016

El yo

el yo detrás del nosotros
siempre activo
un yo artesano
que poco tome del catálogo
de angustias

el yo detrás de objetivos propios
con ojos como balanzas
que no se enquiste
un yo desacostumbrado

el yo detrás del futuro 
seguro de su papel
equipaje de mano preparada

un yo despierto y lúcido
reservorio de epidemias que sanan

un yo para todos los que esperan
sin empuñadura ni retroceso

carente de abismos sin puentes
uno presente en todas las distancias 

2 comentarios:

Moisés dijo...

Nunca he practicado demasiado el yo. Lo sé, en un mundo dominado por un yo casi absoluto, salirse del redil es ser un poco tonto y lo he sido muchas veces. No es que me considere Santa María Goretti, pero creo que exageramos lo que somos con tal de destacar en este planeta superpoblado. Me gustaría que el yo individual de cada uno se convirtiera en un nosotros colectivo, pero pienso que es tan difícil revertir una tendencia social...

Un abrazo enorme.

Víctor L. Briones Antón dijo...

No hablo de revertir nada amigo Moisés, sino más bien de actuar en uno de esos campos que sí dependen de nosotros mismo. Si por eso tenemos que aguantar alguna que otra mirada de «mira el bicho raro este», se dará por bien empleada. Empiezo por mí, por tomar conciencia de lo que he estado haciendo, por cambiar toda ese ansia y sustituirla por una visión un poco más sosegada. Ya sabes, a veces hay que subirse al monte más alto para mirar con perspectiva, eso intento, no vivir con la sensación de erosión continua...

Un abrazo