14 de noviembre de 2016

El club de lectura de La Isla de Siltolá


El pasado veintisiete de octubre comencé una andadura a la que ya tenía ganas de enfrentarme: tuvo lugar la primera sesión del club de lectura de la librería La Isla de Siltolá. Tendemos a olvidar muy rápido lo que sentimos en los momentos que reservamos para nuestras actividades más placenteras, enseguida la memoria relega a un pertinente rincón secundario todo lo que pensamos y sentimos durante esos paréntesis que son tan necesarios. Para evitar este efecto del ciudadano desmemoriado podemos hacer muchas cosas y, tratándose de libros, protagonistas de esta actividad, creo que es lógico utilizar la palabra para transmitir algo de lo que experimenté en esa escasa hora y media.

Tenía ganas de empezar porque un club de lectura supone una manera distinta de leer. Una experiencia novedosa y que sacia. Novedosa, sí; porque no es tan común tener un espacio en el que compartir aficiones (me atrevería a decir que pasiones). Siempre me sorprendo cuando surge esa especie de ilusión colectiva, esa fuerza especial que no es más que la capacidad de varias mentes discurriendo al mismo tiempo. No quiero exagerar, pero estamos tan distraídos ganándonos la vida que no nos damos cuenta que dentro de esa expresión solo se esconde la parcialidad del día a día, de lo rutinario. Por eso, aunque sabía que iba a pasar por mi experiencia anterior, no dejé de disfrutar y sorprenderme con las aportaciones de los participantes. Ver como la lectura propuesta toma otra dimensión cuando es analizada desde muchas subjetividades es como asistir a un proceso extraño e íntimo. En este caso fue aún más especial ya que el libro que leímos (Personas como yo, de John Irving) no gustó nada a los asistentes. Pero el objetivo común y la mente ampliada del grupo hicieron que me fuera a casa con una perspectiva mucho más amplia de la obra. Es lo que suele pasar en este tipo de reuniones: guste o no lo que se haya leído; sean los argumentos racionales, técnicos o emocionales; uno siempre recibe más de lo que aporta. Decía también que se trata de una actividad que sacia, y lo hace porque nace de una pasión que poco tiene que ver con la obligación a la que estamos acostumbrados, esa que es como una prenda de uso diario que se nos ha quedado algo pequeña. Siempre la llevamos puesta pero aprieta, la molestia no es insoportable, pero acabamos el día, cuando nos la quitamos, frotándonos la zona dolorida donde el elástico ha dejado su marca. Al terminar estaba, saciado, satisfecho, lleno, notaba la sangre en el cerebro y el frío que te asalta después de comer cuando la sangre abandona la piel porque se la necesita en otros órganos más activos. Ese frío es magnífico y no tan frecuente como me gustaría cuando la víscera (perdonen la licencia) que come es el cerebro.

En definitiva, pasado el susto de ir preguntando a los asistentes si les había gustado el libro propuesto y ver en sus caras que no, nada, en absoluto… pronto se desencadenó una charla enriquecedora, llena de preguntas, de puertas que se abren, de ganas de compartir y de comunicarse.

Mi intención para el futuro es ir publicando aquí una especie de diario de sesiones. Intentaré ser más específico acerca de los temas que se trataron en la sesión, recoger las ideas principales y todo lo que vaya sucediendo dentro y fuera del club de lectura. Por supuesto estáis invitados a participar, tanto asistentes como cualquiera que quiera aportar comentarios sobre su experiencia en otras actividades similares.

Termino ya y me voy a leer Canadá, de Richard Ford que es el libro que tenemos programado para la sesión de diciembre. La próxima sesión será el veinticuatro de noviembre y hablaremos sobre dos obras: El arte de la fuga de Vicente Valero y Un hombre al margen de Alexandre Postel.


Por último, quería dar las gracias a La Isla de Siltolá y en especial a Javier Sánchez Menéndez por la confianza y el ofrecimiento para pilotar este club de lectura. Allí os espero para, entre todos, hacer de nuestra afición algo aún más interesante y placentero.


Felices lecturas.