27 de junio de 2017

diminutillos

246.

Se pueden vestir de naturaleza
los pinos
Acercamientos-diminutillos-cresta-del-galloSe puede desollar la ladera
de rocas
Se puede dejar que crezca 
a su aire

Se puede decir que parece 
el lugar
momento
o sueño

Pero nunca lo dicho 
dará piñones o musgo o descampado
decir no creará
si solo asiente

22 de junio de 2017

Uno menos en la pila...

Pues he vuelto. Ahora me llaman el funcionario, me lo llama el Calvo. Y es que nada más colgar en el blog este mi primera reseña sobre Walden, me tuve que volver a mi pueblo porque asuntos familiares me reclamaban. Me pedí una excedencia nada más entrar a trabajar, como un señor. ¿Los asuntos? Nada serio, varios hijos ilegítimos y una denuncia por dejación de funciones: yo iba para jefe del clan, soy de rancio abolengo (más lo de rancio). Pero qué hacía un sucesor digno de su padre, Pacote, ejemplar cabeza visible del grupo familiar durante años que, con mano dura nos condujo a una pseudocomodidad confiada muy parecida a lo que aquí llamáis Estado de Bienestar; que hacía el sucesor de Pacote subido a los riscos y leyendo ciencia ficción en vez de estar pegado a la almorrana paterna, signo de distinción entre los míos, aprendiendo el oficio de mandamás. Pero es que yo quise
Remedios
mandar menos, pasar desapercibido, me hice amigo de las hienas (animales nobles a los que aquí habéis afeado el nombre), no me dejaba desparasitar por cualquiera... Vamos, que no cumplía con lo que se espera de un príncipe. Pero no quise matar al padre, cualquiera se atreve con el genio que gasta, ni ser el único individuo que se lavaba en el río. Por eso me vine cuando el Calvo me lo propuso, no encajaba allí, pero son mi familia, y volver, aunque haya sido para solucionar marrones, me ha venido bien para reconciliarme con quién soy y para conocer a mis hijos. Porque por lo visto, es que para lo que quiero soy muy moderno, pero para el tema del coito: de lo más tradicional. Aproveché la convención solcial y los privilegios que tenía como príncipe mandril y abusé de la buena de Remedios, mi mona gemela (discutiremos de si los mandriles tienen alma en otra ocasión): inadaptada, inteligente, independiente; la única a la que dejaba comerse mis piojos al atardecer mientras leía Congreso de fututología, por poner una de las obras en las que me gustaba enfrascarme antes de venir aquí. Total, que le prometí la luna, le dije que cuando fuera jefazo lo cambiaríamos todo, pero cuando vi la puerta abierta para la huida me comporté como un carajaula, ahora lo veo, y la dejé allí con los que son mis hijos, unos monetes monísimos. No es que Remedios me necesite para nada, pero digamos que las condiciones que ha tenido que soportar por mi cobardía no han sido muy agradables.

Pero ya está solucionado. Lo de la dejación de funciones está arreglado, votarán un sucesor. El novedoso sistema democrático los tiene revueltos, pero no voy a quejarme porque ya nadie me obliga a asumir ninguna función que no quiero. Lo de Remedios, pues irá para largo, de momento le he dicho que aquí está su casa, que se venga cuando quiera, y ella, con razón, me ha dicho que ya verá lo que hace, que soy para ella un completo desconocido y que aun así me toma la palabra y me acepta las llaves del piso, pero solo para venir de visita, que no me haga ilusiones. La espero pronto porque tenemos que decidir cómo llamaremos a las criaturas, de momento nos referimos a ellas como los Indeterminados.

En fin, ya sé que esto no es un espacio para contaros mi vida, pero es que necesitaba soltar lastre. No os preocupéis que ya mismo hablamos del libro que he leído. Quiero cambiar mi temperamento impulsivo y que algún día se me conozca por mis comentarios sobre literatura humana y no por mis telenovelescos asuntos personales.

Solo una aclaración más, relacionada ya con el funcionamiento de mis entradas. El Calvo, muy comprensivo él, me ha cedido el control total del espacio. No sé a qué ha venido este bandazo, con lo controlador que era al principio, no sé qué de que tiene que dejar de aferrarse a las cosas y que quiere ser un hombre nuevo. Bueno, que le vaya bien, a mí con que me siga pagando el piso y me de libros que leer... En definitiva, que esto ya es mi espacio personal. He sido ascendido de plumillas sin firma a mono serio y sesudo.

Vamos ya con el libro, hoy os traigo Perdiendo pie, escrito por M.M. Vallés y editado por Triskel Ediciones. En él encontramos a Santiago Carvajal, un poli que no está atravesando por su mejor momento, problemas familiares que no os voy a contar —a pesar de sentirme muy identificado por lo que arriba os he dicho— porque son parte del descubrimiento que tenemos que hacer de la personalidad y mecanismos mentales de este buen hombre, porque es bueno, lo que pasa es que anda una miaha (se me empiezan a pegar localismos) perdido en la vida. Resulta que Santiago tiene que acudir al levantamiento de un cadáver, el de Esther Revuelta (lo que leeremos después justifica de sobra el apellido elegido por la autora). Cuando ve los ojos sin vida de la muchacha todo se va a la porra, una porra que será tratada con minuciosidad, diseccionada, que iremos conociendo poco a poco, hasta el más mínimo detalle; una porra fría, endurecida y rasposa que no pasa ni con cal viva, intragable para el pobre Santiago.

Esta es una novela cuesta abajo y sin frenos. Asistimos a lo que creemos al principio una elegante narración de género negro. Pero enseguida vemos que no, que la trama policial es secundaria, que hay una investigación pero que no puede ser que Santiago la lleve de forma tan cochambrosa. Tenemos ganas de gritarle: ¡quillo, ya está de bandazos, céntrate! Pero vamos descubriendo que esto no es, para nada, una novela de detectives al uso, que es solo la piel con la que M.M. Vallés la ha querido disfrazar. Y es que no es normal la obsesión del protagonista por esos ojos y esa chica. No es sano como se esfuerza, a costa de su vida y su trabajo, en desentrañar los secretos de Esther. Demasiado ofuscado todo, demasiada poca acción, nos decimos, para tratarse de una novela de polis. Dónde están los tiros, los golpes en la nuca en callejones oscuros, las revelaciones de bajos fondos, la sordidez...; bueno, de esto hay bastante y muy bien dibujada por la autora. Se nos presentan mundos chocando: clases altas sin escrúpulos, barrios oscuros, trabajos de mierda, padres negligentes (¡viva el eufemismo!)e inocencias robadas. Lo dicho, todo cuesta abajo, anticipación pura y dura de lo que parece un desastre. Pero veremos que esta estructura tiene una justificación, que el tono a veces arrastrado y sin pulso, que creo es intencional y que favorece y nos lleva al final que lo desvela todo (en esto si sigue un patrón de género), es el que tenía que ser usado, que todo sucede por una razón en este Perdiendo pie.

Este entramado, esta historia de un hombre que se derrumba, esta gota que colma el vaso en el alma de Santiago, que de vasos colmados sabe un rato, se apoya en una prosa cuidada, puntillosa, elegante y por momentos algo aséptica. Una forma de escribir más propia de una novela introspectiva, del monólogo interior. Pero todo este juego tiene su porqué: incidir en sentimientos, pensamientos y traumas; siempre desde el punto de vista del personaje principal. De él vamos conociendo su camino de perdición y comprendemos por qué la novela se arma así, apoyada en un aparente engaño para el lector. Esta prosa derrotista, que a veces atasca la lectura, casa a la perfección con el espesito de Santiago, nos ayuda a ver como se arrastra por su vida, como se acerca a la llama que le churruscará los pelos de la nariz.

En definitiva, Perdiendo pie es un juego narrativo, una historia viscosa de un hombre que baja al sótano tres del Corte Inglés (el infierno a pellizcos), un guiño narrativo al lector que asiste con morbo y palomitas al hundimiento en HD de este personaje-narrador que nos dijo que era un policía de lo más serio y comprometido.

Se lee fácil, tiene una capacidad de penetración psicológica asombrosa y además está editado por una editorial necesaria que nos trae voces nuevas desde su espacio independiente. Vamos, que la recomiendo.

Palabra de mandril.

20 de junio de 2017

diminutillos

245.


Te deseo mañana despierto en minoría
siendo ese otro que detestas
Quiero que regreses a tu pellejo y 
quepas después de todo Te deseo
despierto y capaz de silencio 
Te deseo mañana con tu poder 
y quizás capaz de quererlo todo

13 de junio de 2017

Meteorología para despistar

La costumbre de la bruma
interrumpir
la rutina y ascenso hacia la muerte

La manía del bramido 
de enroscarse
en el silencio que me aleja
de ser yo o de percibir
la sustancia íntima del tú rutilante

Llueve, aprovechemos para huir

6 de junio de 2017

diminutillos

244.

el vivo al bollo
el niño al colegio
la monja al convento
y el perro a su rabia

al hoyo si muerto
al limbo el viejo
al olivo el mochuelo
y si cruje, al bolsillo

el vivo muerto
el viejo niño
el mochuelo de clausura
mi reflejo en efectivo

el bollo enterrado
la sabiduría al altillo
el credo en macetero
y la rabia portátil

Cada loco con su tema
Su salvación no va conmigo

30 de mayo de 2017

diminutillos









243.

Lo más adecuado es montar el silencio 
de campaña en lo alto del cerro
para contemplar desde lejos 
y acercarse después a cribar los escombros
Quizás quede algo
sin pervertir por tanta saliva desperdiciada

23 de mayo de 2017

De nada

no era para tanto
para nada era
lo que esperaba
para nada es
suficiente, para mí
que nada es
lo que parece
nada vale la pena
devaluada, pero
no fue esa nada
nunca tan parecida
a este hoy que anda
ajeno y giboso
llevándonos de la mano
no, nada y nunca
para todo y sobre todo

16 de mayo de 2017

diminutillos

242.

la verdad no tiene que ver con la luz
por la noche las verdades siguen
siguen tras la muerte esperando 
a que alguien las nombre
a que las fuerce, a que las niegue
verdad y luz en monedas separadas
esperando a que dejemos de usar
la suerte como excusa, la inercia 
como sentencia, luz y verdad
como dos filos del mismo silencio

9 de mayo de 2017

diminutillos

241.

Conseguí digerir
con el pecho y mi silencio
la agresión del cielorraso

y llamarlo exigencia
y llamarlo amor 
y llamarlo compasión 

Conseguí llegar
a refugiarme de la ira 
debajo de su cañizo avispado

y tener hogar
y tener propia voz
y tener el vacío

abierto y deseándome

2 de mayo de 2017

Complicado hombre sencillo

Jamás le vi implicado en nada común
Sabía freír croquetas por dentro 
y dejar cruda la piel de la gula
Capaz y capataz de expediciones
reiteradas al polo sur hiperactivo

Jamás le noté interesado en lo corriente.
Prefería dar consejos a Sísifo
o sus campañas pro rueda de molino
Se le podía oler llegar, enfrascado siempre
en el aroma aritmético más enrevesado

Jamás estuvo quieto cinco minutos.
Todos sus logros requerían después y para siempre
del pecho y la gola, del escaparate y la luciérnaga

Jamás vi a nadie sonreír con tanto miedo 
como lo hacía
el complicado hombre sencillo

25 de abril de 2017

Polisemia

El veneno se puede llamar
ponzoña, chocolate, sábado o ciencia.
El amor se puede invocar diciendo
hipoteca, costumbre, lumbre o cupido.
La muerte puede ser un alivio, 
un destino apetecible, aplauso, herencia.
El sol puede salir por el sur y la duda,
por los ombligos y puede no ser luz ni vida.

Pero tu nombre ha de tener semántica firme
y hablar solo de quién eres desvestido.

18 de abril de 2017

Petición del poeta

Solo quiero la voz de los ángeles 
la atención precisa y entrenada
dispuesta a la palabra abierta
y al enigma minúsculo de la costumbre

Aunque vivir aquí es inevitable
no lo es el parloteo de las alas
no lo es la búsqueda empeñada 
en erosionar todos los asideros
Solo quiero estar alto y lejos

Solo quiero acotar sin acortar
desdeñar la peladura artificial
de lo inevitable. Como los naranjos
estar a merced de las estaciones

que suenen a jaramago de cuneta
todas las palabras y que no sean
pronunciadas nunca más
como un expediente abierto
para no ser entendido

11 de abril de 2017

diminutillos

240.

como los niños aprenden a decir
pájaro
el bramido aterrador del mundo
deriva en palabras adultas
que ni vuelan
ni huelen
ni dicen nada nuevo

4 de abril de 2017

diminutillos

239.

Hay palabras que piden ser llenadas
son el contenedor de nuestras carencias
por eso decimos amor, familia o deseo
con el hambre y no con la boca 

28 de marzo de 2017

Prohibido encender fuego en el monte

Todo el pueblo, este mismo pueblo
subió al monte hace diez veranos
Hoy el odio se ha regenerado
la rutina complaciente asfalta las calles
Todos devoramos el humo a parpadeos
y perdimos y nos consolamos 
Pero nadie les habló a los niños
de como huele la retama quemada
ese ritual de incienso y el funeral
en los pasos que bajaban a las casas
ignorantes de los primeros brotes 
ya bajo la ceniza y sobre los pechos
Aquel verano juntos, revolucionados
y revueltos; juntos todos menos

Quizás otro verano y el mismo fuego
que nos suba a todos al monte para ver
qué nació de lo que nunca estuvo muerto
Un incendio que nos distraiga 
de este vivir quemados, de este seguir
siendo separados un pueblo disperso

21 de marzo de 2017

Le he cogido cariño a una piedra

Siempre he preferido la equidad
Al que reconoce pronto sus errores
y vuelve a cometerlos

en los matices de las faltas
hallo secretos y debilidades,
la grieta en la funcional muralla
del maniquí contemporáneo 

Siempre he preferido una mirada 
elegida que una trola electa 
por apabullante mayoría

en la parte trasera de una existencia,
donde todo está mejor desordenado,
lo justo pierde sentido, entre lo imperfecto
todo es posible y nadie es sobra

14 de marzo de 2017

Bajar a la tierra

Los miro de frente
y cuando se dan la vuelta los miro
que son como yo
                          dicen
y debe ser verdad
porque a todos se les escapa
tarde o temprano la incertidumbre 

si bajo del ático del yo empedernido
a tomar café para encontrármelos
acabo por rozar sus cuerpos
                                          siempre
tibios como el mío
                           dicen
o por sacudirme de las pestañas
una semilla de nuestra tierra común:
la humanidad vencida

8 de marzo de 2017

diminutillos

238.

Nada queda para el que permanece
Incluso en los encierros voluntarios
recorrer de puntillas el silencio
nos deposita en el páramo, listos
para conversar con nuestras palabras
sobre los porqués de las lenguas muertas

Nada queda para el que permanece
más acá del desvío.
                            Más allá
de la ocurrencia persiste la duda
en el error por venir que nos salva

5 de marzo de 2017

Salpicadero de un Seat Panda

Sencillo que no simple
Despejado y diáfano
Casi transparente

El que te conoce sabe 
que no quieres pero sabes
que no haces cuando puedes
que tienes la atención distraída
y que te gusta más un charco
que a un cochino narcisista

Pero si me preguntan, defenderé 
que solo quieres ser feliz a tu manera
y que aunque me quedé por el camino
quizá otro pueda llegar al fondo
de esa lata de sardinas que conserva
lo que se supone es tu corazón

1 de marzo de 2017

Sección Iluminación. Amplia gama de pocas luces.


















Ninguna luz me convence
la bombilla se llenará de moscas
la vela íntima pero derrumbada
la poesía demasiado obtusa 

Ninguna luz me convence
la del quirófano de los estetas
la del dormitorio que ronca
la del futuro más bien desprestigiada

Ninguna luz me convence
Ni la subida de tono
Ni la salida de madre
Ni la eólica ni la disparada

Ninguna luz me convence
la sonrisa picada del niño
la del eremita de plástico
la de los libros que arden 

Ninguna luz me convence
la del ocaso que ensucia
la de la farola que vela
la de la mañana tan fría

Ninguna luz quiere
relacionarse con el silencio
Quedaría en evidencia 
esa manía suya de falsear
con caricias lo que toca.
Porque lo oscuro y callado
todo lo admite, todo
menos la mentira iluminada

26 de febrero de 2017

diminutillos

237.

lo que tú llamas instinto
con ese desprecio
descolgándose de tu rostro
esculpido en serie
es lo que me ha llevado 
a considerarme parte de ti

un instinto de querer ser 
más que el animal 
con el que justificas tanta muerte

22 de febrero de 2017

Articulado

Es demasiado tentador. En mis delirios de individuo aislado me creo siempre original, qué estúpido, pero me parece que el influjo de los pronombres y los artículos ha llevado por el mal camino a otros fatuos antes que a mí.

Porque articulan unos; articulan muñecos de la infancia, pensamientos de la época del sarpullido y la erección, y hoy confunden con una deliciosa malicia, incitan a descreer y a retar el absoluto que anteceden. Y porque otros sustituyen al nombre, decía el libro de texto; pero no solo ejercen una vicepresidencia lingüística imprescindible, son grandes fingidores y suplantan a su superior; se burlan de él y lo convierten en alguien idealizado o en un fantoche. 

Por eso estos versos improvisados. Porque cayeron de improviso a la cuna de la improvisación moderna: tuiter y su posibilidad de etiquetar hasta que no quede nada. En este caso la categoría elegida fue #Esunponé.

No sé cuanto me durará esta fase, pero ojalá hasta que no quede un yo al que tú puedas mirar a los ojos y al que él pueda llorar e idealizar. Os dejo con los textos.

I. 

No acabo de ser yo
el que se levanta
cada mañana a ser otro

***

Tú que vas a decir.
¡Eso lo dirás tú! Esa es tu opinión...

Que nada vale
y que te excluye
del privilegio de ser
Nosotros

***

Todo lo que hago lo hago por ella
incluso ser mi peor yo

Todo lo que hago lo hago por él
incluso no ser nadie

19 de febrero de 2017

diminutillos

236.

Construía 
fragantes excusas
florales; primorosas

Olvidaba ponerlas en agua,

pero al día siguiente su ingenio
volvía a estar florecido

16 de febrero de 2017

diminutillos

235.

Si lo tienes tan claro
por qué tantos lamentos y protestas
cuando tienes que salir del camino
No son solo tuyas nuestras afueras

13 de febrero de 2017

diminutillos

234.

Cuando miramos desde fuera
en todas las casas bailan y hay fiesta
En todas las ventanas otras caras
nos hacen apartar nuestra vergüenza
y pensamos en el mendrugo
en las tareas sobre la encimera
Tocamos las llaves en el bolsillo
y caemos en que es nuestro hogar
amargo hogar el que nos desespera.

9 de febrero de 2017

La lengua fuera

En estos tiempos que corren
más que nosotros
ciudadanos de élite
que se entrenan para el olvido
no hay meta que justifique
tanta cosecha de corazón inmaduro

se pierden ideas y bellezas
nos comemos el mendrugo helado
y lo llamamos vida

se empecinan los dientes
en masticar la piedra angular
que sostiene la inercia sacralizada

se agolpan los fracasos
a las puertas de las sastrerías más finas
compiten por el mejor atuendo
para su frío impronunciable

En estos tiempos dopados 
hay que volver al agua y al alcohol
para limpiar y soltar la lengua
hasta devolverla al que quiera la palabra

6 de febrero de 2017

diminutillos

233.

una vez desaparecido despojado y descreído
empecé a brotar
                       vi mi infancia repitiéndose
los errores aparecían como esquinas dobladas
señalando la cita a la que se llega siempre tarde
marcando las palabras que no dijeron
pero que me empeño en invocar 
monólogo tatuado para reconocerme
llegué al punto exacto de la duda
al proyecto de ampliación del callejón sin salida
tierno aún acabé por tropezarme 
                                            y no me pedí perdón

una vez y otra vez y otra vez
se cierra el telón y sale a saludar la misma piedra

2 de febrero de 2017

diminutillos

232.


Con el que poda y con el que siembra,
pero sobre todo
estoy con la inminencia de la semilla
y con toda la vida invisible 

Desde los extremos, las causas y los éxitos
nublan lo que crece,
roen el óxido de lo tangible y lo falso
y convierten lo humano en maneras 
correctas de estar en el mundo

Sobre todo estoy con el que se aleja

30 de enero de 2017

diminutillos

231.

Como cometer un crimen
Como convocar un cuerpo
Como cocear un cráneo

Reconocer la palabra precisa

Como nada nunca escrita
Como silencio o costumbre
de ruido, como animal ajeno

nos percibe, se oculta y nos despista 

26 de enero de 2017

diminutillos

230.

La vida como
un escaparate
un telón
un marco incomparable

La vida cabe
en una memoria cualquiera

La vida:
matar la curiosidad 

La vida 
para ser vida, tan ecuánime 

La vida acaba 
asimilada a la realidad

un pasatiempo
una broma 
una cuestión soterrada:
¿Cómo vivir la vida?

23 de enero de 2017

diminutillos

229.

Te regalarán calendarios pero no tiempo.
Para que recuerdes 
los días partidos, añicos 
muchos añicos por delante. 

Te regalarán tirones en la manga
hasta que te desprendas de la piel 
y de la sucesión que no cupo jamás
en casillas tan bien dibujadas.

19 de enero de 2017

diminutillos

228.

mi primer muerto fue una monja
mi espera aún la primera
mi última revelación se veló
y aquí sigo, intentándolo
con unas fuerzas que no son mías
queriendo mejor y buscando
en otras caras lo que intuí entonces
en la sonrisa quieta de la sor

16 de enero de 2017

diminutillos


227.

Van a ir a por ti
aunque sea domingo
irán
y tú irás con ellos
vestidos de hoy
para arrebatarte el mañana

***

Van a ir a por ti
aunque sea =HOY()
irán
y tú irás con ellos
vestidos de hoy
para arrebatarte el mañana

Nota: dos versiones de un mismo poema, para demostrar que, cómo decía Cortázar, «la realidad se mezcla de forma sumamente no euclidiana». También supone una prueba de que en la poesía no todo cabe pero, oye, se puede intentar. Por último es una reivindicación de la gaseosa como material ideal para hacer ciencia. 

12 de enero de 2017

¿Cuándo se acaba el bosque?




Era inabarcable y era oscuro;
verde y perfumado.
Soy de esas personas que
perdieron a su árbol.
Era un mar fragante de niños
extraviados en su libertad.
Era de ámbar dulce y yesca y piñones.
Uno en especial, bajo el que iba a ser
algo más
que las revistas pegajosas
y la arena fría de luna,
que los cuerpos desgalichados
y la presunción de inocencia,
algo más que un futuro creído
a falta de verdad y conciencia.
Soy de esas personas que olvidan el árbol,
uno en el que podían buscarme y perderme,
que desdibujaba las cadenas que ya pesaban.
Era inabarcable y sincero, hablaba de oscuridad
con luz sobre mi carne.
Mi árbol sabía de mis traiciones
y mi marcha ordenada de asustada criatura.
Era el único lugar posible para la advertencia sincera:
la quebrada sentencia del que lo ha visto todo.
Soy persona de madera muerta
sin salitre ni hormigas ascendiendo,
soy un amasijo de camaleones, resina y verano.

Todo lo que después vino,
la distancia hasta la infancia y sus ramas:
estrategia para esquivar una poda.