5 de enero de 2017

Cuento del corazón asomado al precipicio

Lo que nadie nos cuenta de los espejos
Lo que nadie nos cuenta del éxito

Ese silencio cómplice entre los desplazados
que cambian idolatrías en los mercadillos

Lo que nadie nos cuenta del pastel desmigajado
Ese reparto de hambre y algarabía 

Lo que no vemos en los rasguños propios 
Nuestro trofeo deforme y la derrota siempre ajena

Lo que nadie quiere saber de la guerra en los ojos
del desposeido. "Qué no sea yo, por favor"

Esa placidez como una balsa sobre la sangre 

Ande yo caliente pero ignorante:
lo que cruje no es la grava 
lo que ves no es horizonte
lo que deseas no es real

Lo que nadie nos cuenta sobre la intuición
impertinente, inoportuna, inalcanzable...

Esa agónica respiración del cuerpo que espera 
trenes en vías muertas

Lo que nadie nos cuenta y a todos nos roe 

Eso que nos iguala en la miseria 
llegar a duras penas al abismo
y recordar el valor sobre la mesilla
los pies congelados y el rumor de las rocas 
sin agua llamándonos en vano

Lo que nadie nos advirtió sobre llegar sin haber existido
a ese límite que las puntas de nuestro corazón conocen

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