9 de enero de 2017

El club de lectura de La Isla de Siltolá

Tercera sesión (22 de diciembre)

Pues ya tenemos la nariz, la intención, la obligación y todo lo que queramos añadir caminando por el año recién estrenado. Desde el club de lectura de La Isla de Siltolá el propósito no ha cambiado: queremos seguir leyendo, descubriendo obras y autores interesantes, redescubriendo a otros que teníamos algo olvidados; queremos seguir compartiendo lecturas con todo el que se quiera acercar a charlar de libros a nuestra reunión mensual. Por mi parte, como coordinador de la actividad, estaré atento a todo lo que pueda servir para que los encuentros sigan siendo amenos, dinámicos y tan ricos en ideas e interpretaciones como hasta ahora. Pero siempre se puede mejorar y desde el propio grupo han surgido algunas propuestas que atesoro y ya valoro cómo poner en práctica. Una que pretendo incluir en la próxima sesión es la de compartir recomendaciones lectoras. Por qué vamos a limitarnos a comentar solo el libro propuesto si podemos, como siempre entre todos, ampliar nuestras inquietudes llevando al grupo los libros que más nos han apasionado. Mi idea es dedicar unos minutos en cada reunión a este intercambio de recomendaciones, intentaré que no se trate sólo de acumular títulos en un listado y aportaré mis motivos para esa recomendación mensual. Por supuesto todo aquel que quiera podrá sugerir sus imprescindibles que iré recogiendo aquí para reflejar la variedad de gustos y evidenciar que la literatura es gozosamente inabarcable.

Una vez puestos al día de las cuestiones de intendencia y suministros voy a comentar las impresiones que en el club despertó la obra propuesta para el mes pasado: Canadá de Richard Ford, editada por Anagrama.

Este autor era una apuesta personal, un placer confesable que quería llevar al grupo; y parece que tuvo aceptación, que la lectura, en términos generales, gustó y convenció. No todos los libros que leeremos han sido seleccionados de entre mis lecturas satisfactorias (también tuvimos tiempo para intercambiar experiencias sobre los métodos que cada uno utilizamos para elegir las obras que leemos), algunos han sido recomendaciones y otros un salto al vacío, pero Canadá es la última novela de una de esas cadenas lectoras que todos solemos seguir. Esta comenzó con la lectura de los relatos de Carver, siguió con Auster, pasó por Cheever y terminó en la obra de Richard Ford.

Parece que la voz narrativa, hábil y contenida, que vertebra esta novela fronteriza (porque se desarrolla en una frontera geográfica, moral y sentimental), caló en todo el grupo. El narrador, que mezcla la voz en primera persona del adolescente protagonista con la del mismo personaje ya adulto que recuerda los acontecimientos que se despliegan en el libro, también se llevó el aprobado general.

La opinión preponderante respecto al tema capital de la obra fue que la redención, la (auto)salvación de Dell, protagonista absoluto, es el argumento principal, el que tiene más peso. También se habló largo y tendido del desarrollo de los personajes, de la profundidad con la que el narrador nos va desvelando sus psicologías, y de cómo lo hace con una contención y sutileza admirables. A nadie pareció chirriar, al menos no hasta el punto de estropearle la lectura, la decisión del autor de narrar de forma, llamémosle así, inductiva, desvelando el todo para después concentrarse en el camino hacia esos desenlaces que nos aporta ya desde la primera línea de la novela. Concluimos que la habilidad de Ford para mantener el interés y la tensión a pesar de que ya sabemos lo que va a pasar es más un mérito que un aspecto negativo.

En definitiva, el «novelón» del mes de diciembre dejó buen sabor de boca. Veremos qué pasa con la lectura que comentaremos el próximo día 26 (recordad que las reuniones son siempre el último jueves de cada mes). Nos espera La soledad del corredor de fondo, escrita por Allan Sillitoe y editada por Impedimenta. Estoy deseando saber si los lectores del club han digerido la rabia que salta de las páginas de la obra, la mala leche y, por momentos, la arrogancia de un personaje que creo que dará pie a reacciones encontradas. Ya sabes, sí te ha gustado lo que has leído, te esperamos en la librería La Isla de Siltolá.

Felices lecturas compartidas.