13 de junio de 2017

Meteorología para despistar

La costumbre de la bruma
interrumpir
la rutina y ascenso hacia la muerte

La manía del bramido 
de enroscarse
en el silencio que me aleja
de ser yo o de percibir
la sustancia íntima del tú rutilante

Llueve, aprovechemos para huir

4 comentarios:

Moisés dijo...

Mi reino por un buen chaparrón. No quiero ni pensar como estarás pasándolo en la capital a plena brasa viva. Sobrevive, amigo.

Un abrazo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Pues con esa paradoja que obliga a buscar la fresca oscuridad en los días más luminosos y ardientes. Supongo que sobreviviré a otro verano, supongo... Y sí, vendría tan bien un tormentón que nos recordara que aún queda algo de fresco a la vuelta de la esquina.

Un abrazo, amigo

un-angel dijo...

Esta fue la última entrada tuya que leí.
Me cuesta mucho comentar poesía, ya te lo he dicho más veces, pero esta me pareció preciosa.
Las mejores escapadas es verdad, siempre son bajo el abrazo de la lluvia...y las renuncias pacíficas también son más comprensibles oyendo golpear la lluvia en los cristales.
Un abrazo bien gordo.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Gracias un-angel, majo. Pues sí, de eso va el tema, de cuando no somos capaces de salir de una realidad que, por rocosa, se nos hace irreal. Hay que estar atento a las oportunidades reales y metafóricas que da la meteorología para salirse un poco de los márgenes. Un abrazo