10 de enero de 2018

diminutillos

255.

Hay lugares que no están custodiados por una aduana de huesos; los reconocerás por el silencio espeso, como un humo de infancia y brotes rojos en la yema del pecho. Hay lugares donde respirar es comprender; los reconocerás por las gorriones rapaces regalando su sueldo a las gallinas y por la empresa imposible del hogar acurrucando al odio en su regazo. Hay lugares a los que se llega solo a lomos del hombre que quisiste ser; lugares sin cortinas ni certezas, con olas rotas ya calmadas, con palabras sin zapato a mano alzada. Hay lugares donde el movimiento no se demuestra, ni se exige, ni se dispara. He estado en esos lugares y he vuelto para que me contéis sobre ellos.

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