22 de agosto de 2018

Otra vez me he dejado las llaves puestas por dentro


Cierra el grifo.
Cierra el pico, la boca y el buzón.
Cierra la puerta del sótano.
Cierra que se escapa el pathos.
Cierra la herida sin sutura, aproxima los labios.
Cierra la niebla y disimula.
Cierra España y maricón el último.
Cierra la cancela del jardín.
Cierra el mes, el trimestre, el año, el eón, el futuro fiscal.
Cierra el libro y el corazón al galán de la gardenia.
Cierra y que no te saque de quicio la penumbra de agosto.
Cierra el gas que si no vuelas.
Cierra la caja para que encoja el recuerdo.
Cierra el ciclo de búsqueda y renuncia.
Cierra la iglesia si el cepillo babea, lleno eres de gracias.
Cierra el bote de los tontos de rosca.
Cierra el contrato, la ganancia, la picana y el humilladero.
Cierra la despensa que conserva lo que eres.
Cierra por liquidación, por traspaso, por defunción, por sano hartazgo.

Da llamada.
Buenas noches.
¿El cerrajero?
Necesito abrir la tumba de Tutankamón.