6 de junio de 2020

Academia de idiomas

Me he quitado
de ser
la careta sobre el tiempo histórico del mantenedor de armaduras
y vengo al poema a decir
que ya no puedo
por incapacidad sobrevenida que abrazo con ganas
seguir
desgranando el habla muerta de los adecuados

que me ha crecido y se ha abierto y no sabe pronunciar cicatriz
una boca en el pecho
la primera boca de la lengua recuperada

Desde ella vengo al poema a decir que

estoy aprendiendo idiomas
casi entiendo a las piedras y a los mirlos
casi sé descifrar el gesto que dice de la inercia de los cuerpos
casi hablo con la pausa de la resina que se desliza

Idiomas como el de la caña que eleva la rama para que sostenga el fruto
como el de la duda balbuciente de la tierra de nadie
Idioma del pez del pan y la gaviota
del sol afilando la roca hasta convertirla en hueso
Idioma de sal y trigo de trueno y hondonada
arena húmeda chasquido de concha o brizna
el idioma de la posibilidad
de la muerte en las cosas para que florezcan

Vengo a intentar el silencio de los ojos arrojados al abismo
a decir
sin lengua técnica
a dejar
atrás la mancha de engranaje
a traer 
el primer paso

Estoy aprendiendo
idiomas para desentenderme