6 de julio de 2020

De perdidos

Cuando pierde la esperanza
el abatido
saca lo posible del fondo de su miedo.
Ofrece su tentativa,
ya no tiene que guardar
las apariencias y da el mundo que sueña.

Se permite la derrota,
regala cabos sueltos,
quiere llegar limpio al acantilado,
saltar su ejemplo, su cuerpo, saltar
por los aires
la balanza y la mesura.

Precipitarse por primera vez,
acabarse y
dejar un hueco que otro llame hogar.