5 de julio de 2020

La erosión del darse cuenta


Es un alivio entender por fin que la militancia en la realidad es voluntaria,
que casi todo el terreno y el tiempo y el silencio es bosque para deambular.

Jilgueros. Acercamientos
Que la jara le habla al polvo:
«viene alguien cincelado, incapaz de admitir
la grieta.»

Que debajo de la tierra ordenada, debajo
de las parcelas y las sonrisas, los disparos
y la defensa y de los galgos que persiguen
el sueño del hambre, hay susurros debajo
de los corazones que no llegan de milagro
al milagro de lo estricto. Esperan enterrados
junto a la raíz los primeros pasos del árbol
que te sembró y ahora te abraza, debajo
de las despedidas y la memoria,

que de todos los lugares desatendidos parte
un sendero
que dice el bosque que nos acompaña.

Y el polvo le contesta:
«déjalo para que lo caminen los jilgueros
y la resina. Déjalo que llegue a su sangre
en el río.»

Es un alivio desentenderse
de la piel fullera de nuestros padres
y contar la historia del hombre cincelado
desde la grieta,
acompañarlo en su declive.

Es un alivio
convertirse en el polvo que le dice a la jara.